Mujeres en la filantropía inspiran a crear ciudadanía

A través del ejemplo y la enseñanza madres a hijas cambian el rostro de comunidades indígenas.

Por Débora Montesinos, contribuidora a HIPGive

¿Cómo la filantropía, y en particular de parte de las mujeres, participa en la construcción de la ciudadanía? ¿Será la filantropía, para las mujeres, una forma particular de intervenir en la vida democrática? Estas y otras preguntas llevaron a la investigadora Nathalie Ludec a analizar el caso de Semillas, la iniciativa mexicana que ha revolucionado los programas de apoyo enfocados en las mujeres.

La asociación Semillas Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer A.C., con sede en la Ciudad de México, se maneja a través de una triple perspectiva, que incluye la clase social, el género y el concepto étnico, dado que la mayoría de las beneficiadas pertenecen a alguno de los grupos indígenas que conforman la identidad de México.

Photo: Semillas Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer
Foto: Semillas Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer

El análisis de Ludec destaca conceptos que maneja la investigadora, antropóloga y pionera del feminismo Marta Lamas, quien hace referencia a que la solidaridad femenina es solo una expresión de un mujerismo, redefinido como dejar de ser victimista y narcisista, para orientarlo a la acción.

De ahí que en un grupo como Semillas es posible ver “otro rostro” de la filantropía, ya que tanto promotoras como beneficiadas dejan atrás la asistencia, la autosatisfacción, el paternalismo, la aceptación del statu quo para adoptar la autodeterminación y autosuficiencia de las mujeres.

Este empoderamiento, que se manifiesta en distintas actividades que realizan las mujeres en sus comunidades, fortalece sus derechos humanos y da pasos para que dejen de ser consideradas como parte de uno de los grupos marginados de la sociedad mexicana.

Ante todo, Semillas busca la equidad de género y, para ello, divide sus programas que impulsen la identidad y la mejora socioeconómica.